jueves, 23 de mayo de 2013

La vida después


A todo aquel que no haya leído aún "La vida después", tengo que recomendarle, sin duda alguna, que no tarde en hacerlo. Es una historia preciosa, contada de forma tan bien ilustrada que te parece estar viendo una película. De hecho, puede decirse que son dos historias las que se cuentan, a cual más entrañable. Si bien es cierto que desde el principio me enganchó la historia de Victoria, es a partir de la mitad del libro cuando no pude dejar de leer. 

La historia comienza con Victoria volando de Nueva York, donde vive con su marido, para dirigirse a Madrid, al funeral de su mejor amigo, del que había sido inseparable durante casi 30 años, pero al que no ha podido ver durante los últimos tiempos. Aún así, su relación era tan estrecha que Victoria se siente una incomprendida en el funeral, pues nadie se compadece de ella, aunque se siente con más derecho que la propia viuda. Pero claro, es que Marga nunca le cayó muy bien ni creía que mereciera ser la esposa de Jan... 
Pese a todo esto, no es una novela de celos, ni despecho, ni de "pelea de gatas". Como digo, hacia la mitad del libro se vuelve más adictivo, pues nos envuelve en una nueva historia de amor, de obligaciones, de amistad, de lealtad, responsabilidad, compromiso, ... Y es que, debido a un regalo inesperado, nos embarcamos en esa segunda historia, que nos lleva desde la Suecia de los años 20 al Berlín de Hitler, del París de los 60 a la Inglaterra y los Collages más exclusivos.  Conocemos, gracias a un detallado perfil de cada personaje, cómo son, cómo sienten, con qué prejuicios y barreras se encuentran; qué sencillo es ser feliz cuando uno se centra en lo importante y es sincero y firme con uno mismo y con sus principios. 

Como digo, uno de los puntos fuertes de la historia es lo bien descritos y detallados que están los personajes, logrando conseguir que casi sientas que les conoces de siempre. Pero, además, a pesar de las numerosas historias enlazadas que describe, todas tienen un principio y un fin y quedan perfectamente desarrolladas, sin ofrecer pinceladas que queden incompletas. Sin duda, recomendación absoluta. 


jueves, 16 de mayo de 2013

miércoles, 15 de mayo de 2013

Grandes propósitos: ser agradecido, soñar a lo grande y no abandonar nunca.



martes, 14 de mayo de 2013

La mujer que vivió un año en la cama


Lamento desilusionaros, pero nos encontramos ante el último de mis chascos. Al ver el título, la portada, la reseña, creí que sería un libro divertido y gracioso, con humor y perfecto para el veranito. Pues no. 

"La mujer que vivió un año en la cama" no relata más que la depresión de una mujer de mediana edad, que se ve desbordada tras una vida cuidando a sus gemelos autistas-superdotados y a su marido ausente-superdotado, y aprovecha el momento en que sus hijos se van a la universidad para meterse en la cama y decidir no salir en, al menos, un año. 
En ese transcurso descubre, entre cosas, las infidelidades de su marido, el carácter de su  madre y se va perfilando una novela basada en la autocompasión de la protagonista, que poco tiene de jugo del que sacar una moraleja. Al  menos, yo he sido incapaz. 

Lamentablemente, a esto hay que añadirle el tono lento y deprimente del relato, sin emoción ni humor, pese a intentar tener algún golpe. Sintiéndolo mucho, nada recomendable... 


viernes, 10 de mayo de 2013

Gustavo Adolfo Bécquer


Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar, dime mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes a dónde va?


jueves, 9 de mayo de 2013

¿Sabéis que fue Zenédoto de Éfeso el que inventó allá por el 280 a. C. el sistema de clasificación que aún hoy usamos? El orden alfabético. 


lunes, 6 de mayo de 2013

¡Buenas noches y feliz semana!


El orden alfabético


No había leído nunca ningún libro de Juan José Millás, y no digo que no vaya a volver a hacerlo, pero seguramente no sea en un futuro próximo, y espero poder hacerlo tras una recomendación, y no lanzándome a la aventura como en este caso... 

Fue en una feria del Libro Antiguo y de Ocasión, precisamente hace ahora un año, que me encontré con este ejemplar y me pareció curiosa su idea: ¿Por qué el día a día se salta el orden alfabético, cuando seguirlo sería lo más sencillo? ¿Por qué está antes en el diccionario la cena que el desayuno? ¿Y el morir que el nacer? ¿Qué pasaría si ese orden alfabético, que parece el único sólido, también se desmoronase?

Esto es lo que empieza a plantearse Julio, y poco después comienza a experimentarlo. ¿Y si desaparecen los armarios? ¿O la letra "r"?

Tengo que advertir a los posible lectores que la primera parte a mí se me ha hecho excesivamente pesada. Comienza a hacerse un poco más ágil hacia el final, pero no esperen finales sorprendentes ni dobles sentidos. La verdad, poco recomendable, no ha logrado alcanzar mis expectativas.